Reunión de Dragones -Un Evento con Flow-

No hay fecha que no se de ni plazo que no se cumpla, el pasado sábado 22 de junio a las 8:45 am empezaron a llegar los maestros y alumnos al Flow Studio para participar en la primera Reunión de Dragones. Imperaba un ambiente de expectativa, cautela, incredulidad y sobre todo de lucha interna.
Uno a uno fueron llegando y se “escondían” en las esquinas del lugar, mientras que algunos iban llenando sus fichas de inscripción y otros esperaban con ansiedad y escepticismo el inicio de las clases; los maestros se veían felices de ser parte de la historia y sobre todo de poder compartir su pasión por el arte.
Los seminarios iniciaron en punto de las 10:00 a.m. y no habían pasado ni cinco minutos de clases, cuando el ambiente cambió totalmente; la etapa de lucha interna había pasado, la adrenalina, el cortisol y la norepinefrina, neuroquímicos específicos de la lucha, dejaron el cuerpo y dieron paso a la segunda etapa del Estado de Flujo, la soltura, que viene acompañada de dopamina y serotonina, ambos potentes neuroquímicos de la felicidad; se dejó de sentir la tensión y en su lugar llegó la euforia que acompaña este estado de soltura, de gozo, de alegría y de fluidez, se empezó a notar en ambos grupos que estaban trabajando en las dos aulas del Flow Studio.

A medida que iban pasando las horas aumentaba el compañerismo, se escuchaban los kiais (gritos), los golpes tanto a colchonetas como a los compañeros de entrenamiento, las risas y los comentarios entre compañeros; y los pocos egos individuales que les quedaba algo de lucha interna se fueron desvaneciendo junto con cualquier comentario negativo, quejas o escepticismos, convirtiéndose en dinámicas de asistencia entre los más avanzados y los principiantes y de buena vibra, con respetuoso trato entre todos; en pocas palabras la unidad invadió el lugar y todos se convirtieron en compañeros de entrenamiento; aprendiendo y ejecutando al unísono, sin importar sus grados, insignias, escuelas, etc.
Se fusionaron como una sola unidad y esa mágica sensación positiva se mantuvo durante las 6 horas del evento, y estoy seguro que ese óptimo sentimiento los acompañó durante varios días más.

El evento se manejó por sí mismo, hubo alguno de los maestros que intentamos proponer nuestras maneras de trabajar, pero a pesar de que todos estuvimos de acuerdo con las diversas sugerencias, el evento fue el que marcó la pauta.

De los nueve maestros que impartimos seminarios, nos dividimos en grupos de 3 sin ningún orden aparente: En el primer grupo los maestros Aldo Navarro, Héctor García”Barbarie” y Aldo Flores, en el segundo grupo los maestros Miguel y Francisco Rodríguez y la maestra Marcia González, y en el tercero los maestros Julio Millán, Israel Osorio y yo (Frank Soto).

Es al escribir esta reseña un día después que conecto los puntos y me doy cuenta que cada grupo de maestros tuvo un enfoque único que no fue planeado por ninguno de nosotros, ya que habíamos acordado que los temas a impartir fueran libres. El primer grupo fue el que se enfocó en el físico, el segundo en lo emocional y el tercero  en lo mental.
Esto marcó un seminario lleno de  “mística marcial y de la magia del movimiento” elementos que marcaron positivamente el desempeño de todos, y aunque en su mayoría inconsciente, generó un antes y un después en el desarrollo marcial de tanto alumnos como maestros.
En el aula uno (tatami) inició el maestro Aldo Flores, enseñando movimientos y conceptos de Systema Ruso, con una ejecución impecable y con alto dominio de su cuerpo, marcando el alto estándar a seguir en la enseñanza de dicho grupo, continuó el maestro Héctor el Barbarie con drills fluidos de boxeo cuerpo a cuerpo y cerró el maestro Aldo Navarro con la mecánica del movimiento en la pelea, los Aldos marcaron los extremos: Flores el extremo no ortodoxo con sus movimientos Systemicos fluidos y fuera de la caja y Navarro el extremo ortodoxo con su estructura Kenpo y su mecánica del combate al estilo del boxeo convencional; y el Barbarie facilitó la transición de uno a otro combinando fluidez con estructura.
A la vez en la otra aula (alfombra) inició la maestra Marcia González con una dinámica clase llena de pasión, entrega y emociones al máximo, golpeando las manoplas y paos y “empujando” a los presentes buscando llevarlos al límite físico emocional, continuó el maestro Francisco Rodríguez, con sus enseñanzas defensivas Kenpo con técnicas y principios del movimiento marcados con su particular entusiasmo y contagiosa alegría, llevando al grupo a disfrutar de una excelente ponencia; cerrando esta clase el maestro Miguel Rodríguez con un seminario altamente técnico y controlado, con una actitud centrada y de auto dominio emocional. Una vez más sin planearlo se habían dejado ver los extremos con Marcia y Miguel y una transición positiva con el maestro Francisco, quien facilitaba la fluidez emocional. Este grupo de alumnos estaban al final empapados en sudor y la temperatura del aula se elevó junto con sus emociones, a pesar de los aires acondicionados.

De igual manera en el otro grupo los alumnos fluían físicamente de forma relajada, enfocados en sus limpias ejecuciones siguiendo la pauta de los ponentes.

Después de un pequeño break de no más de 10 minutos, regresaron todos los participantes a sus respectivas áreas, y en el aula del tatami iniciamos nuestra clase el maestro Julio, Israel y yo. Al aula de la alfombra se fueron los Aldos y Barbarie y los maestros Rodríguez y González se fueron al área de descanso. En el tatami abrió el maestro Julio con una avanzada clase de teoría psicopedagógica, citando al gran Piaget y explicando conceptos como asimilación, transferencia y enseñanzas utilitarias dentro de las pedagogía Kenpo; una clase magistral digna de un maestro de psicopedagogía, entregada con maestría a todas las mentes de los artistas marciales presentes. Llegó el turno del licenciado en entrenamiento deportivo con especialidad en deporte de combate y maestría a en educación especial, el Master Israel “Fufu” Osorio, el cual, enseñó cómo llevar el entendimiento del combate de pie y sus principios al combate en el piso dando continuidad a las enseñanzas del maestro Julio y abriendo la puerta para le experimentación mental; después vino mi turno y solo me dejé llevar por lo generado por Julio e Israel y expliqué la neurociencia del conflicto, explicando las primeras etapas del estado de flujo, (“Flow State” un estado mental de consciencia acrecentada) y de cómo entrar en este óptimo estado a través de la lucha primero y de la soltura segundo. Una vez más tocábamos los extremos de la psicología y la pedagogía, Julio con el fundamento ortodoxo de Jean Piaget y sus métodos de enseñanza y yo con la alternativa radical hacia la maestría, el fluir de Mihaly Csikszentmihalyi y la aplicación neurocientífica de Steven Kotler. Y el maestro Israel había facilitado la transición de lo ortodoxo a lo no ortodoxo con sus conceptos y principios aplicados a dos ambientes distintos ayudando a generar pensamiento lateral en los presentes.

Una vez más todo esto se daba en el momento, el aquí y el ahora, sin habernos puesto de acuerdo, estábamos en un estado de Flujo Grupal sin ser conscientes de ello. En la alfombra estaba ahora el maestro Aldo Flores compartiendo nuevamente su maestría física con ejercicios “simples” pero de muy alta demanda física, contando con el asombro de los presentes debido a la “facilidad” de sus ejecuciones. Continuó el Barbarie con sus conceptos y enseñanzas de pelea cuerpo a cuerpo y el maestro Aldo Navarro le cedió su turno al Maestro Julio (ya que este tenía que irse temprano) quién cerró la segunda sesión de este grupo. La pauta ya estaba marcada, el ritmo puesto, la emoción, la ejecución y el entendimiento ya fluían al unísono con todos los presentes y esta “magia” grupal se mantuvo hasta el cierre del evento.

Una vez que se soltaron en los primeros minutos de sus primeras sesiones nadie se quejó, nadie dejó de entrenar, todos pusieron total atención, dejaron de lado sus celulares, compartieron, asistieron y fluyeron con sus compañeros y con los ponentes. Entre los participantes había adolescentes y adultos, hombres y mujeres, principiantes y maestros todos trabajando, aprendiendo y compartiendo, desarrollando sus mentes y sus cuerpos con pasión y entrega; todos estos elementos que marcaron un evento fuera de lo ordinario.

Al final se entregaron certificados, se tomaron fotos, platicaron, se abrazaron y se dijeron hasta luego con la confianza y familiaridad que aparentaba años de amistad, y muchos no se conocían antes de este día.

Que dicha y enseñanza de humildad se da cuando se es testigo de la magia que viene al reunirse seres humanos ordinarios, que juntos crean, un evento extraordinario, guiado por la energía positiva de la imaginación, la voluntad, la intuición, la razón, la acción y la pasión; un evento movido en resumen por nuestras facultades mentales superiores y nuestros DRAGONES internos.

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